EL Caño fue excavado por primera vez en el año 1926, momento en que un coleccionista llamado Hyatt Verril buscaba piezas para el Museo del Indio Americano, Heye Foundation, en Nueva York.  Como esta fundación dejo de mostrar interes en lo que él les ofrecía, Verrill intentó buscar financiación en el Museo Americano de Historia Natural de Nueva York a donde, como muestra envió, entre otros artefactos, una escultura antropomorfa.  El material enviado a la Heye Foundation -cerámicas y esculturas- fue trasladado de Nueva York al Cultural Resource Center del Instituto Smithsonian en Washington D.C. lugar en el que se encuentran en la actualidad.* 

Mas tarde, finalizando la decada de los años 50 el sitio fue excavado por Gerald Doyle.  Este encontró un entierro cerca de uno de los alineamientos monolitos.  En 1973 se "redescubre el sitio" cuando el ingenio azucarero La Estrella preparaba el terreno para la siembrar de caña de azucar. Gracias a la intercesión de la Dra. Reina Torres de Arauz, el ingenio cede (no traspasa) en al estado las 8 hectareas que tiene hoy el parque para que éste se haga cargo de su administracion.  La Organizacion de Estados Americanos patrocinó excavaciones en este lugar desde el año 1975 al 1979. El parque mantiene abierta una de estas excavaciones en el monticulo M3.   Pasado unos años, el 29 de Diciembre de 1979, se funda el parque arqueológico.  En 1988 el arqueólogo panameño Carlos Fitzgerald excavó en los montículos M3 y M4.  Fitzgeral llega a la conclusión de que Sitio El Caño es parte de un sitio multicomponente y multifuncional y que Sitio Conte y El Caño eran probablemente dos aspectos de un mismo centro ceremonial regional.  

* En el año 2007 Carlos Mayo y Julia Mayo viajaron a Nueva York y Washington D.C. con fondos de SENACYT para realizar un inventario de las esculturas a fin de tener un registro de las mismas y poder realizar un análisis icnográfico del conjunto.  Este analisis fue fundamental en la interpretación del sitio dado que en ellas se representan algunas de las actividades que se realizaban en el complejo funerario durante los rituales funerarios previos a los entierros.

Pero no es El Caño sino Sito Conte el yacimiento arqueológico precolombino mas conocido del país. Este se encuentra a 2.5 km de El Cano, río abajo. Fue excavado en los anos 30 por el Peabody Museum de la Universidad de Harvad y en 1940 por la Universidad de Pennsylvania.  Hasta antes de esta investigación se pensaba que el cementerio especial de Sitio Conte era un elemento excepcional en la región y que El Caño era un templo, un centro ceremonial o parte de un conjunto ceremonial sin evidencias arqueológicas claras sobre su función exacta. Gracias al proyecto arqueológico que el Grupo de Investigación de la Fundación El Cano desarrolla en El Cano, hoy sabemos que este lugar es un complejo funerario compuesto por un cementerio en el que se enterraban a personas ricas y poderosas de la región y además por un área con alineamientos de columnas basálticas en la que previamente se realizaban los rituales funerarios.  

Las excavaciones de Sitio Conte fueron las primeras excavaciones arqueológicas profesionales realizadas en Panamá, sin embargo muchas cosas han cambiado desde entonces  tanto en la forma de hacer arqueología como en la forma como se gestiona o administra el patrimonio. Hoy la arqueología cuenta con métodos de excavación y análisis propios  y fundamentos teóricos mas elaborados.  Disponemos de técnicas  para calcular la antigüedad de los contextos y materiales que no se usaban por entonces  y los grupos de investigación modernos suelen ser multidisciplinares, compuestos por arqueólogos pero también por geólogos, geofísicos, zoólogos, paleobiologos, geógrafos, botánicos, especialistas en bioquímica, historiadores del arte, conservadores, antropólogos biológicos y una tecnología mucho mas avanzada. En cuanto a la gestión del patrimonio, entre la autoridad competente, la Dirección Nacional de Patrimonio Histórico y el investigador ya no se firman contratos en los que se reparten las colecciones. Todo lo que recuperamos en las excavaciones son y serán por siempre patrimonio de los panameños.